http://www.abc.es/sociedad/20150308/abci-jesuitas-eliminan-asignaturas-examenes-201503081254.html
Sociedad / Educación
efe / barcelona
Día 08/03/2015 - 13.03h
El proyecto, que ha
comenzado en 5º de Primaria y 1º de ESO, transforma las aulas en grandes ágoras
para trabajar en equipo
Fundación jesuitas educación
Los colegios de jesuitas de Cataluña, en los que estudian más de 13.000
alumnos, han comenzado a implantar un nuevo modelo de enseñanza que ha
eliminado asignaturas, exámenes y horarios y ha transformado las aulas en
espacios de trabajo donde los niños adquieren los conocimientos haciendo
proyectos conjuntos.
Los jesuitas, que en Cataluña cuentan con ocho colegios, han diseñado un
nuevo modelo pedagógico en el que han desaparecido las clases magistrales,
los pupitres, los deberes y las aulas tradicionales, en un proyecto que ha
comenzado en quinto de primaria y primero de ESO en tres de sus escuelas
y que se irá ampliando al resto.
«Con el actual modelo de enseñanza tradicional, los alumnos se están
aburriendo y están desconectando del sistema, sobre todo a partir de sexto
de primaria», ha explicado el director general de la Fundación Jesuitas Educación (FJE) de Cataluña,
Xavier Aragay.
El nuevo modelo incluye la creación de una nueva etapa intermedia
entre la Primaria y la Secundaria, que la conforman los cursos 5º y 6º de
Primaria y 1º y 2º de ESO.
Para llevar a cabo el proyecto, que lleva por nombre «Horizonte 2020»,
los jesuitas han derribado las paredes de sus aulas y las han
transformado en grandes espacios para trabajar en equipo, unas ágoras en
las que hay sofás, gradas, mucha luz, colores, mesas dispuestas para trabajar
en grupo y acceso a las nuevas tecnologías.
En los tres colegios que están experimentando esta novedad han juntado
las dos clases de 30 alumnos en una sola de 60, pero, en vez de un profesor por
cada 30, tienen tres profesores para 60. Los tres profesores acompañan
todo el día a los alumnos y tutorizan los proyectos en los que trabajan, a
través de los cuales adquieren las competencias básicas marcadas en el
currículo.
«No hay asignaturas, ni horarios, al patio se sale cuando los alumnos
deciden que están cansados», ha explicado Aragay, que, en los seis primeros
meses de experimentación, ya ha constatado que «el método funciona» y ha
reanimado a los estudiantes.
Un cambio «radical»
«Transformar la educación es posible», ha remarcado el director general,
que reconoce que el cambio es «radical» y que dos de cada tres de los 1.500
profesores de sus escuelas ha estado a favor.
Según Aragay, «en la escuela es donde más se habla de trabajo en
equipo y donde menos se practica», cosa que se soluciona con este método,
«que también palía unos currículos excesivos que nunca se imparten completos».
Antes de implementarlo, los jesuitas recogieron 56.000 ideas de
alumnos, padres y madres y profesores para mejorar la educación.
«Educar no es sólo transmitir conocimientos», ha señalado el director
general adjunto de la FJE, Josep Menéndez.
El proyecto impulsa «las inteligencias múltiples y sacar todo el
potencial» de los alumnos y que hagan las actividades de aprendizaje según sus
capacidades.
«Hemos transformado la educación para que el alumno sea el
protagonista, para que haya verdadero trabajo en equipo y los
estudiantes descubran cuál es su proyecto vital, qué quieren hacer en la
vida y enseñarles a reflexionar, porque van a vivir en una época que les va a
desconcertar», ha argumentado Aragay.
Proyectos en lugar de
asignaturas
Los alumnos comienzan la jornada con 20 minutos de introspección y
reflexión para plantearse los retos de la jornada y finalizan con otros 20
minutos de discusión sobre si han conseguido los objetivos.
Las asignaturas han sido sustituidas por proyectos. «Por ejemplo, si
hacemos un proyecto sobre el imperio romano, pues aprendemos arte, historia,
latín, religión y geografía», ha detallado Menéndez, y si hay que aprender
raíces cuadradas para llevar a cabo otro proyecto, los alumnos pueden acudir a
las unidades didácticas.
«Aprenden mucho mejor si ven que lo que aprenden tiene una aplicación
práctica», ha defendido Aragay.
Los proyectos, en los que también se implican padres y madres, se
realizan un 33 % en catalán, un 33 % en castellano y un 33 % en inglés.
Aunque no hay asignaturas, para cumplir con lo establecido legalmente también
ponen notas, pero puntúan primero las competencias de cada alumno y luego,
mediante un algoritmo, las transforman en notas por materias para que consten
en el expediente.
Según Aragay, en los seis meses de experiencia han encontrado casos de
alumnos que «antes se inventaban que tenían fiebre para no acudir a clase y
ahora quieren venir aunque tengan fiebre».
Con esta nueva pedagogía, que también aplican a los más pequeños de P3 y
P4, «en vez de mirar el BOE o el DOGC, miramos la cara de los niños y les
ayudamos a desarrollar su proyecto vital, a descubrir sus talentos, a encontrar
sentido a lo que hacen, a lo que quieren conseguir, a saber interpretar, a
reflexionar, a cuestionar. Junto con la familia e internet, intentamos
construir personas»
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